El proceso legislativo del próximo marco avanza a buen ritmo. En julio de 2025 la Comisión presentó, dentro del paquete del MFF 2028-2034, sus propuestas para el Fondo Europeo de Competitividad (ECF) y para Horizonte Europa 2028-2034 (FP10), dos programas concebidos como piezas estrechamente conectadas: el FP10 como programa autónomo de I+D+i con presupuesto propio (175.000 M€ propuestos), y el ECF como gran fondo que agrupa el apoyo a las tecnologías estratégicas y la industria, absorbiendo programas hoy independientes como LIFE, EU4Health, Digital Europe o el Fondo Europeo de Defensa.
La propuesta de la Comisión:
Apuesta por la simplificación (un «single rulebook» común a todos los programas, lump sums por defecto, time-to-grant máximo de siete meses, más convocatorias abiertas y menos prescriptivas), abre por primera vez Horizonte Europa al doble uso mediante convocatorias «dual use by design» claramente delimitadas, y reforma en profundidad los partenariados europeos, con un enfoque de cartera más estratégico y reducido, gestión financiera centralizada y un acto legal único para las Joint Undertakings.
La propuesta del Parlamento:
El Parlamento, por su parte, trabaja sobre el informe Ehler en ITRE (voto previsto el 10 de septiembre, pleno el 5 de octubre), que reclama un presupuesto de 220.000 M€, defiende la independencia del ERC y el EIC, propone nuevos instrumentos como el Fast Track to Excellence, y mira con recelo la integración del FP10 en la arquitectura del ECF por lo que pueda suponer para la autonomía del programa. Y ahora el Consejo ha completado el tablero: tras su orientación general parcial sobre el ECF (16 de junio) y sobre el FP10 (26 de junio), los tres actores tienen ya posición de partida para el trílogo.
El consejo entra en escena:
El Consejo ya ha adoptado sus orientaciones generales parciales tanto sobre el ECF (16 de junio) como sobre el FP10 (26 de junio). Con ello, las tres instituciones cuentan ya con una posición de partida para iniciar los trílogos previsiblemente en octubre.
Su principal mensaje es claro: los Estados miembros quieren recuperar protagonismo en la definición de las prioridades del nuevo Fondo Europeo de Competitividad.
Para ello, proponen que los programas de trabajo (work programmes) del ECF necesiten el dictamen formal de los Estados miembros y que todas las decisiones de ejecución se adopten mediante el procedimiento de examen de comitología.
Asimismo, el Consejo refuerza el papel del ECF General Committee, el comité formado por representantes nacionales encargado de orientar estratégicamente el fondo. Aunque este órgano ya figuraba en la propuesta de la Comisión, el Consejo amplía significativamente sus funciones, otorgándole un papel más relevante en la definición de prioridades, el seguimiento de la competitividad europea y la coordinación entre investigación, innovación y política industrial.
¿Qué significa esto para las universidades?
Este sigue siendo uno de los aspectos más sensibles de toda la negociación.
La investigación colaborativa del Pilar II de Horizonte Europa continuará financiándose con presupuesto propio y aplicando las normas del FP10. Sin embargo, su programación pasará a realizarse dentro de los work programmes del ECF.
En otras palabras, el dinero seguirá perteneciendo a Horizon Europe, pero las prioridades científicas estarán mucho más conectadas con la estrategia industrial y tecnológica de la Unión.
Además, el Consejo propone una coordinación permanente entre ambos programas mediante reuniones conjuntas del ECF General Committee y del Strategic Committee de Horizonte Europa.
A ello se sumarán nuevos órganos consultivos, como un Strategic Stakeholders Board, un Observatorio de Tecnologías Emergentes y diversas plataformas temáticas. Aunque su función será consultiva, contribuirán a orientar las prioridades estratégicas del fondo. El texto prevé la participación de expertos en investigación e innovación, incluidos representantes del ámbito académico, si bien su composición final dependerá de la Comisión.
La excelencia se mantiene, pero con matices
Una de las principales preocupaciones de la comunidad investigadora era que el criterio de excelencia pudiera verse debilitado.
El mandato del Consejo mantiene expresamente la excelencia como principio básico para asignar la financiación.
No obstante, introduce un elemento nuevo: la Comisión deberá hacer un seguimiento de la distribución geográfica de los fondos y vigilar que estos no se concentren de forma excesiva y continuada en un número reducido de países.
Esta demanda se traduce en que el Consejo ve la necesidad de mejorar el equilibrio territorial.
Más peso para salud, defensa y espacio
El Consejo también introduce varias salvaguardas para garantizar que ámbitos actualmente financiados por programas como LIFE o EU4Health sigan recibiendo apoyo suficiente una vez integrados en el ECF.
Asimismo, refuerza el papel de sectores considerados estratégicos, como la biotecnología, la agricultura y la bioeconomía.
En paralelo, aumenta la relevancia de la defensa y del espacio. La investigación exclusivamente militar (EDF) dejará de financiarse mediante un programa independiente y pasará a integrarse como un componente específico del ECF, con reglas propias.
Por su parte, el FP10 mantendrá su carácter esencialmente civil, aunque seguirá permitiendo determinadas actividades de doble uso, especialmente a través del EIC.
El calendario de los próximos meses será determinante:
- 10 de septiembre: votación de los informes sobre FP10 y ECF en la comisión ITRE.
- 5 de octubre: votación en el Pleno del Parlamento Europeo.
- Mediados de octubre: inicio previsto de los trílogos.
Los grandes temas que decidirán el futuro del FP10
La negociación se centrará especialmente en cinco cuestiones:
La primera será el grado de autonomía que conservará la segunda ventana de competitividad de Horizonte Europa (actual Pilar II: Global Challenges & European Industrial Competitiveness) dentro de los programas de trabajo del ECF y, en particular, quién definirá las prioridades de las convocatorias: la comunidad científica o la política industrial.
La segunda será el presupuesto definitivo del FP10, donde el Parlamento defiende 220.000 millones de euros frente a los 175.000 millones propuestos por la Comisión.
También será clave comprobar cómo se aplica en la práctica el principio de excelencia y hasta qué punto convivirá con el nuevo seguimiento de la distribución geográfica de la financiación (ya que desde hace años algunos Estados miembros (especialmente de Europa Central y del Este) consideran que el dinero de Horizonte Europa se concentra demasiado en un grupo reducido de países con sistemas científicos más fuertes (Alemania, Países Bajos, Francia, países nórdicos, etc.)).
Otro debate importante será la configuración definitiva de los partenariados europeos, en los cuales se prevé una reducción.
Por último, será fundamental conocer la composición de los nuevos órganos de gobernanza compartidos entre el ECF y el FP10, ya que la participación del sector universitario en ellos todavía no está asegurada.
La negociación entra ahora en su fase decisiva. Con las posiciones del Consejo y del Parlamento sobre la mesa, los trílogos determinarán el contenido final de los reglamentos del ECF y del FP10. No obstante, las cuestiones presupuestarias seguirán negociándose en paralelo en el marco del MFF 2028–2034, por lo que las dotaciones finales de ambos programas no se conocerán hasta que los Estados miembros alcancen un acuerdo sobre el próximo presupuesto plurianual de la Unión. Desde la OPE seguiremos informando sobre la evolución de este proceso y sus implicaciones para las universidades españolas.
Recursos útiles:
